Joder, la esclavitud aprieta, al final esto va a salir a post por mes, no quisiera yo. Pero bueno, supongo que, aunque sea a estas horas y rapidito, lo de ayer es digno de mención. O de interrogación. Porque, después de ojear textos de todos los colores, aún tengo una duda que nadie me ha resuelto. ¿Alguien sabe qué coño pasó ayer? Quiero decir: ¿de verdad el 15M fue un éxito (UPyD e IU aparecen en el mapa, wow!)? ¿no sirvió para una mierda, como dicen otros?
Uno se pasaba por la plaza del ayuntamiento para tomar contacto con El Evento y participar de él, bombardeaba con ácido insurrecto los escritos de las redes sociales, redirigía subversivos mailings detallando cómo poner de nuestra parte a la retorcida ley D'Hondt, se empapaba de un sentimiento de hartazgo e indignación lógicos y fundados, pero nunca antes vistos en este país ovino (hasta me leí "Indignaos", que es una lectura muy recomendable, accesible y económica)... ¿para ver cómo España le tira los tejos al PP para las próximas elecciones?
Las cosas no apuntaban bien cuando la matrixmedia daba una cobertura asombrosamente generosa al acontecimiento. No era gratuita, por supuesto. Silenciar algo así era imposible, aparte de que dejaría ver un asqueroso plumero rojo o azul de los que harían perder credibilidad hasta al más borrego de los espectadores (sí, sí, los telediarios tienen credibilidad, manda cojones). De modo que la estrategia era airearlo por la tele pero con algún retoque artístico de nivel. Por ejemplo, centrándose en el pequeño grupo de gilipollas festivos que habían ido a la plaza a montar un botellón, entrevistando al despistado que venía de lamer escaparates en la avenida comercial, recogiendo testimonios de quienes iban a votar en blanco o nulo o alguna otra de esas cosas que entristecen a los políticos y al niño Jesús... en fin, obrando su "magia".
Y lo cierto es que debe de haber dado la sensación de que el objetivo de las acampadas era votar en blanco, porque ha habido una asombrosa votación blanca de medio millón de personas, record histórico. Enhorabuena. Habéis mandado a los políticos cara a la pared. Les habéis hecho reflexionar, les habéis herido sus sentimientos, los habéis puesto melancólicos. Ahora ya saben que no los queréis. Tela. Pero sabed una cosa: si pueden gobernar con un sólo voto, lo harán sin el menor reparo.
Mientras tanto, los hinchas del PP no perdían el tiempo. A ésos los mueve el miedo al cambio, y no hay nada que mueva más unido a un rebaño que el puto miedo contagioso a cualquier chorrada.
Nadie reparó en movimientos presentes en las concentraciones como #nolesvotes.org, quienes lo único que piden es que se vote a partidos que no formen parte el triángulo del mal (PP-PSOE-CIU). ¿Tan difícil es dar con un partido minoritario (cualquiera ajeno al triángulo lo es) que se amolde mínimamente a las ideas de uno? Y si no, ¿por qué no crearlo? De verdad, sólo hay que ponerse de acuerdo y votar algo diferente.
Me avergüenza que hayamos aparecido en tantos medios extranjeros como ejemplo de rebeldía y determinación para acabar entregando un cheque en blanco al PP durante cuatro años más. Recompensando la labor de todos esos bastardos imputados en casos de corrupción, dándoles una palmadita en la espalda para que no estén tristes y vean que no pasa nada, y que en los próximos años pueden hacerlo más y mejor, porque su pueblo es gilipollas.
Sólo espero que haya entendido mal el movimiento. Que no se trate de lo que salga en las urnas. Que no nos conformemos, y que esto sea al inicio de una revolución creciente que no entienda de leyes electorales, sino de democracia pura y dura. Y que sigamos indignados, un poco más cada día, hasta el final.
Y para depurarme un poco la sangre, enlazo el programa de SOS Democracia, que me ha parecido muy ilustrativo.
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lunes, 23 de mayo de 2011
lunes, 10 de enero de 2011
Bill Hicks: nadie quede sin conocerlo.
Para quien no sepa quién es Bill, dejaré que se presente por sí mismo parafraseando una de sus brillantes cartas de presentación. Es más, recreemos el momento; Se apaga la anodina música de ascensor jazzística que suele acompañar a este tipo de eventos, se enciende un foco y aparece un tipo con cara de no haber roto nunca un plato con el pelo más descuidado que te puedas imaginar, gafas redondas y un traje que no sabes muy bien si es de su talla o son cosas de la época:
"Buenas tardes, mi nombre es Bill Hicks. He estado en esto de la comedia por 12 años, así que, eh, acompáñenme mientras les muestro una sonrisa falsa y paso por esta mierda una vez más. … Estoy algo cansado de viajar, algo cansado de hacer comedia, algo cansado de ver sus rostros inexpresivos devolviéndome la mirada, queriendo que llene sus vacías vidas con humor que posiblemente no pueden pensar por sí mismos."Risas de fondo. Está de suerte. En esta sala, la gente sabe a lo que ha venido. Pero no siempre fue así.
Bill Hicks nació en 1961, residiendo durante toda su juventud en la ciudad de Houston en el seno de una conservadora familia de tradición bautista. Para quien no haya oído de esta mierda en su vida, hablamos de una de las vertientes más trasnochadas del cristianismo. Por desgracia, un cáncer de páncreas se lo llevó por delante en el 94 a la tierna edad de 32 años, así que nuestras generaciones se lo han perdido. Suerte que todavía tenemos un internet grande y libre en el que se puede ver todo tipo de contenidos, y no sólo lo que las putas distribuidoras deciden que se va a vender chupi en nuestro país. No encontraréis nada publicado de este tipo en nuestras tierras, pero por internet encontraréis de todo, subtitulado a nuestro idioma, para que nadie se quede a medias.
Aunque su inspiración y fuente de empuje fueron comediantes de la talla de Woody Allen o Richard Prior, lo que hace único a Bill poco tiene que ver con ellos. Podemos calificar sus inicios como discretos en la Comedy Workshop de su ciudad natal, si bien obtuvo una repercusión notoria a nivel local que lo catapultaría a salas de humoristas de envergadura , inicialmente apoyado por compañeros y amigos de profesión como Dwight Slade y seguidamente en solitario.
Supongo que si hubiéramos conocido al Bill adolescente nos habría parecido una especie de niño bien con un entorno la hostia de conservador y un toque rebelde como única respuesta posible al panorama hogareño. De hecho, sus inicios fueron de lo más ingenuo, avanzando más por perseverancia que por auténtico genio diferenciador. Para que os hagáis una idea, sus primeros shows se basaban en imitaciones de padres y madres, o temáticas de escuela. Humor blanco 100%. Y lo curioso es que el cabrón era bueno hasta en eso, lo que lo llevó de sala en sala hasta acabar triunfando en Los Ángeles.
No sé muy bien en qué año de los primeros 80 surge "mr. Hide", pero en el recomendable documental sobre su vida American - The Bill Hicks Story, lo sitúa en una actuación en el Comedy Annex, cuando se le ocurrió tomar unas copichuelas antes de salir al escenario.
Bill siempre había sido un tipo con ganas de experimentar y conocer, como se desprende de muchas de sus actuaciones, y antes de probar su primera copa ya había flirteado con los hongos alucinógenos. Al principio, para cagarse de risa, como él mismo admite, y más tarde buscando respuestas para calmar su insaciable sed de verdad. Aunque no he encontrado nada que haga referencia a su paso por ninguna universidad, era un lector multidisciplinar empedernido, y andaba bien puesto en materias de filosofía y física de andar por casa.
Lo que quiera que tuviera dentro, ya sea un rebote hacia una educación estricta o un fuerte impacto de estulticia social contra una virgen mente privilegiada que comenzaba a abrirse al mundo, provocó una fuerte reacción con el alcohol que dio como resultado a uno de los humoristas más ácidos, nihilistas, existencialistas, pesimistas e inteligentes que se ha visto nunca.
A todo ello debemos sumar en su legado una prolífica aportación musical que dejó en la banda que tenía montada con sus colegas, de la que se pueden encontrar unos cuantos cd´s por tierras lejanas. Y es que no son pocos los esfuerzos que realizó por defender la música bien entendida, la que viene parida según un proceso artístico, alejado de la radiofórmula y la basura intrusiva a la que nos tienen acostumbrados la gran mayoría de putremisoras que invaden nuestros espacios públicos. Porque en mi casa todavía no pueden entrar, gracias a Dios.
No obstante, si bien los hongos nunca le dieron ningún disgusto, el legalizado alcohol lo sorprendió en uno de sus shows tumbado boca arriba en el escenario, gritando incoherencias y burradas, lo que le hizo pasar por una etapa bastante dura en la que conseguiría dejar la bebida y otras drogas parejas afloja-lenguas. Descubrió entonces que el secreto de su éxito no era el cuelgue, sino las verdades que salían de él. Y es que Bill Hicks no es sino el tipo que soltó las verdades más incómodas de aquella (y esta) sociedad con la mala leche más ácida que era capaz de soportar la masa Z, lobotomizada por usos y costumbres radiados por la tele de entonces.
Desde este momento de sobria clarividencia comienza la etapa dorada de nuestro amigo, si bien la espada del cáncer pendía ya sobre él, con una factura pendiente (y esto lo deduzco yo solito) por un pasado de sobreesfuerzo tóxico, en su mayor parte de sustancias legales. Sin embargo, esto no haría que Bill se inclinara por ningún tipo de propaganda anti-vicio. Qué cojones, el sr. Hicks es incompatible con ningún tipo de propaganda al uso:
Esta revelación, lógicamente, lo lleva a desarrollar espectáculos que no todo el mundo acogería con buen humor, y menos un atajo de paletos red necks. Y es que tan pronto podía estar actuando en el famoso programa de David Letterman como podía al día siguiente hacer un monólogo en un antro infecto. Frecuentaba todo tipo de tugurios, lo que lo llevaba a situaciones como la que describía en una ocasión:
"Estaba en Nashville, Tennessee, y después del show me dirigí a un restaurante de waffles. No estoy orgulloso de ello, pero tenía hambre. Y estoy sentado allí, comiendo y leyendo un libro. No conozco a nadie, estoy solo, así que estoy leyendo un libro. La camarera se acerca a mí como, [masticando chicle] "¿Para qué lees?" Nunca me habían preguntado eso. No "¿Que estoy leyendo?", sino "¿Para qué estoy leyendo?" Oh por Dios, me sorprendiste. Hmm, ¿Por qué leo? Supongo que leo por muchas razones, una de las principales es que no termine siendo un puto camarero en un restaurante de waffles."Censurado en su país natal, cosechó no poco éxito en sus actuaciones en Canadá y Reino Unido, quizá también, para qué negarlo, porque no ponía a parir a sus países. El mencionado David Letterman, sin ir más lejos, protagonizó uno de los casos de censura más sonados, y el primero que se acometía en su programa de forma íntegra. Me explico: en cierta ocasión, durante sus primeras intervenciones eliminaron un chiste sobre un paralítico, cosas de política de antena. Pero la última actuación que debían emitir de Bill fue censurada de principio a fin. Al parecer, su famoso chiste de "Si Jesús regresara de nuevo, ¿de verdad creen que le apetecería volver a ver una puta cruz?" planteaba no pocos temores.
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| Aparición de Bill Hicks en el nº 31 de Predicador. |
No obstante, Bill fue inspiración y admiración de muchos artistas yanquis, algunos de ellos totalmente insospechados, como los progresivo-metaleros Tool (la última pista de su disco Aenima, titulada third eye, viene precedida por una grabación de una de sus actuaciones), o el guionista de cómics Garth Ennis, donde hace no pocas referencias al mismo en Predicador.
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| En esta portada alternativa de Tool aparecía Bill sobre el título "another dead hero" |
Finalizo pues este humilde homenaje finalizando su discurso anterior sobre drogas y música, agradeciendo a todos esos adalides de la cultura altruista que se han pegado el curro de subtitular lo que he podido encontrar por internet. Atentos al final, porque no tiene desperdicio:
Y como guinda final, podéis echarle un vistazo al suculento recopilatorio de frases célebres que aparece en su entrada de la wikipedia.
lunes, 30 de noviembre de 2009
Escribir un título de entrada
Así, con este cansancio y este hastío, no hay ganas ni de currarse un título. Este trabajo es jodidamente desquiciante. Imagino que cualquiera que trabaje en algo remotamente comercial o con trato al púbico (que es de lo que se trata al final ) tendrá la misma animadversión a esos tiranos de mierda que son sus clientes. O algunos de ellos. Cuántas veces habremos soñado con ese día dorado en el que se deja el curro por algo mejor y cómo hemos paladeado ese diálogo agrio con gente que nos importa una mierda, que sólo entra en la oficina para darnos problemas…! Pocas veces se ve esta profesión como lo que realmente es y supongo que la culpa, al final, no es de los clientes. Quiero decir, si mis jefes no pusieran el grito en el cielo porque un viejo avaro y roñoso se lleva sus 30.000,00 € a otra parte porque le dan más, quizá hasta me podría caer bien. Al fin y al cabo, qué cojones, está haciendo lo más sensato. ¿Trato, amistad? Y una mierda. Id a donde os den más u os vendan más barato. Ya os aclaro sin falta de mucha explicación, que no tenéis ningún amigo al otro lado de la mesa. Empezando por mí.
Y eso me jode que no veas, porque es que, particularmente en la banca, te obligan a ser simpático con el más gilipollas y ser cruel con el más majo. Con los dedos de una rodilla cuento yo los clientes con pasta en la oficina que me pueden parecer dignos de… de algo. La mayoría son gusanos cuentamonedas o malnacidos fustiga-subordinados que dan penosas pistas sobre cómo se hace el dinero sin jugar a la lotería.
Por otro lado, hay gente estupenda de la que tienes que machacar diariamente para que ingresen y cumplan con su monstruosa hipoteca, que pagan sin chistar comisiones contractuales y hasta inventadas. Y no me olvido de que nadie les puso una pistola en la sien para firmar la escritura, pero poco ha faltado para forzarlos a firmar refinanciaciones de dudosa sostenibilidad y alto coste a largo plazo. No, señores, la banca no ha aprendido nada.
Y es por eso que uno generaliza y acaba siendo un misántropo hosco, de los que huye de toparse con sus vecinos en el ascensor, escribe porquería en un blog, y hasta intenta devolver los DVD’s sin rebobinar al videoclub, si eso existe. Pero bueno, es que la gente no ayuda. El españolito palurdo hipotecado hasta las cejas que paga con VISA a plazos su tele HD, devolviendo el recibo del mercadona, no inspira compasión. Ni siquiera cuando su vida cobra sentido en un Barça – Real Madrid. Tampoco la versión sudaca reggaetonera que no ha tocado un libro en su vida o la musulmana ginófoba temerosa de las libertades occidentales.
Tampoco mi vecino, que es un tío un poco tarado, gordo y maloliente como el vacuno capado, al que le chifla meterse en el ascensor con sus vecinos. De verdad que es asqueroso. Si va por la calle, abre la puerta del patio y te ve llegar, por lejos que estés, el cabrón se espera. Una vez incluso nos vio a mi novia y a mí dentro del coche y nos pusimos a hacer tiempo hablando con alguien por el móvil. El hijo puta se esperó de pie en la puerta. Tuvimos que salir y dar una vuelta a la manzana, ya por cojones.
Y ya por último, dejo un vídeo cojonudo de Love of Lesbian, que no tiene mucho que ver pero quita hierro al post y es un temazo.
Y eso me jode que no veas, porque es que, particularmente en la banca, te obligan a ser simpático con el más gilipollas y ser cruel con el más majo. Con los dedos de una rodilla cuento yo los clientes con pasta en la oficina que me pueden parecer dignos de… de algo. La mayoría son gusanos cuentamonedas o malnacidos fustiga-subordinados que dan penosas pistas sobre cómo se hace el dinero sin jugar a la lotería.
Por otro lado, hay gente estupenda de la que tienes que machacar diariamente para que ingresen y cumplan con su monstruosa hipoteca, que pagan sin chistar comisiones contractuales y hasta inventadas. Y no me olvido de que nadie les puso una pistola en la sien para firmar la escritura, pero poco ha faltado para forzarlos a firmar refinanciaciones de dudosa sostenibilidad y alto coste a largo plazo. No, señores, la banca no ha aprendido nada.
Y es por eso que uno generaliza y acaba siendo un misántropo hosco, de los que huye de toparse con sus vecinos en el ascensor, escribe porquería en un blog, y hasta intenta devolver los DVD’s sin rebobinar al videoclub, si eso existe. Pero bueno, es que la gente no ayuda. El españolito palurdo hipotecado hasta las cejas que paga con VISA a plazos su tele HD, devolviendo el recibo del mercadona, no inspira compasión. Ni siquiera cuando su vida cobra sentido en un Barça – Real Madrid. Tampoco la versión sudaca reggaetonera que no ha tocado un libro en su vida o la musulmana ginófoba temerosa de las libertades occidentales.
Tampoco mi vecino, que es un tío un poco tarado, gordo y maloliente como el vacuno capado, al que le chifla meterse en el ascensor con sus vecinos. De verdad que es asqueroso. Si va por la calle, abre la puerta del patio y te ve llegar, por lejos que estés, el cabrón se espera. Una vez incluso nos vio a mi novia y a mí dentro del coche y nos pusimos a hacer tiempo hablando con alguien por el móvil. El hijo puta se esperó de pie en la puerta. Tuvimos que salir y dar una vuelta a la manzana, ya por cojones.
Y ya por último, dejo un vídeo cojonudo de Love of Lesbian, que no tiene mucho que ver pero quita hierro al post y es un temazo.
martes, 27 de octubre de 2009
Corbatofobia
Esto viene como consecuencia de un comentario que me hizo una compañera la semana pasada, cuando dos tipos trajeados entraron a la oficina muy serios y se metieron en el despacho del director. Se me acercó y me dijo: "¿tú sabes quiénes son esos?... qué miedo, ¿no?". El caso es que andaba de curro hasta los codos y apenas me había dado cuenta. Pero me llamó la atención particularmente el respeto que infunde un vonoso traje y una ridícula corbata de los cojones.Yo, que veo de esto día sí y día tambien, puedo garantizar que estos señores de traje y corbata son tan pelapollas o más que los que visten normal. De verdad, hostia, ya basta de tanto respeto a estos subnormales. De hecho, si algún día, por lo que fuera, dejara de currar en la banca, creo que de cruzarme con un engreído zoquete de esos que conozco lo freiría a collejas por la calle, o lo sepultaría a huevazos. Menudos gilipollas.
Normalmente, los tenemos moderados, que se visten como unos vendebiblias por obligación (caso de algunos bancarios que incluso, como yo, ni llevamos traje ni corbata) y los tenemos catetos que se visten así porque se molan más, por esas cortas miras de valores que tienen su tope en la sección de caballeros. Estos son los que se merecen la primera meada de la mañana en toda la cara.
Maleducados soplapollas que no tienen una pizca de idea de nada y se creen con el derecho y el deber de "comerse el mundo". Y lo curioso es que lo único que suelen comerse es el miembro de aquél ante quien responden, que siempre lo hay. Pero, entre comida y comida, los que se encuentran en el camino sufren su palurdismo.
Como un gilipollas que pidió a mi compañera una transacción de un modo que no se hacía desde que los bancarios usaban manguitos (para ahorrarse un miserable coste de 2 €, ya sabéis cómo hace dinero quien lo hace) y acabó dándole plantón y yéndose muy disgustado, sin mediar palabra, porque tardaba demasiado en averiguar cómo demonios se hacía eso con nuestro sistema.
O el lerdo que te ve hablando por teléfono y es tan guay que se sienta frente a tí enterándose de toda tu conversación con un cliente.
O el tarugo que se cree menos importante si no se queja de algo cada vez que hablas con él.
Y, en general, los capullines caducos de más de medio siglo que entran muy serios con unos aires de ofendidos eternos y te preguntan con mucha urgencia por el señor director, por favor. Joder, hágannos (a estos se les habla de ud. siempre) el favor de meterse su seriedad y su corbata por el culo, y denles vueltas, a ver si alivian su irritación de cólon y se les alegra la cara.
Lo peor es que de éstos, alguno de vez en cuando hay que te puede tocar los cojones de verdad, pero es muy difícil distinguir entre toda la paja trajeada, y te toca ser correcto.
Pero de verdad, que lo que pasa en este país con el tema de los trajes y los señores es un alucine. Y si no que se lo digan a los inútiles de El Aprendiz. ¿O es que a nadie se le ha ocurrido que estos payasos todavía harían más el ridículo si no fuera por sus bonitos trajes y, algo que nunca debemos olvidar, el señor cámara que los acompaña a todas partes? ¿Y por qué hacen eso de toquitearse los botones de la americana todo el tiempo? Pero bueno, lo de éstos bien puede dar para otro post exclusivo.
Pues eso, que necesitamos una educación para el vasallado que nos enseñe a tantear primero y respetar después. Con ilustraciones gráficas de ejecutivos en actitudes escatológicamente humanas, que nos recuerden la materia orgánica que envuelven esos trajecillos grimosos. Como, por ejemplo, cagando sobre una taza rodeada de papel higiénico, o esclafado al pie de un rascacielos con las piernas torcidas y el vientre desparramado por la acera. Sería un curso de serie Z, para adultos, que conste. Quizá algo así impactante ayudara al plebeyo a obviar el traje y la corbata de esta gente, y le ayudara a comportarse con dignidad frente a ellos. A la DGT creo que le funcionó algo parecido, en lo suyo.
En fin, que menos mal que tengo blog para contar estas cosillas. Eh, de verdad, os lo digo yo, que los conozoco. Que hay mucho tontolnabo con corbata.
lunes, 28 de septiembre de 2009
De todo un poco
Pido ayuda desde aquí a algún psicólogo, sociólogo o lo que sea que me ayude a entender las causas que gobiernan los siguientes comportamientos humanos, que me fui encontrando por orden cronológico sin ir más lejos desde ayer tarde:
Domingo, 27 de septiembre de 2009
-17:30- Decidimos, mi novia y yo, a bote pronto, ir al cine a ver una peli. En domingo, solemos ir por la mañana, pero por circunstancias, esta vez no hemos podido. Tb podemos ir entre semana, los viernes, o los sábados antes de salir..., sin ningún problema. Decisión de última hora, la peli empieza a las 18:10.
Llegamos y nos encontramos una cola de gente que no te la acabas ni con 8 litros de queroseno.
Claro! es el puto momento que los borregos tienen programado para ir al cine, no había caído. Y lo que más me jode, es encontrármelo por casualidad, de sorpresa, con toda mi inocencia. Allí, caras de contrariedad, todos jodidos porque no saben si pillarán la entrada a tiempo de que empiece. Como si no hubiera otro puto momento para ir al cine. Yo los miro con cara de: "¿Por qué hoy y ahora, mastuerzos?".
-18:05-Yo, muy listo, hago cola en la máquina. Porque a mí me encanta tratar con máquinas. Yo me cago en el anuncio ese roñoso con su cantinela de que ya no se trata con personas cuando se solicita un servicio. Vivan las máquinas. De hecho, el día que la gente espabile, me quedo sin curro. No veo apenas ninguna actividad en la banca que no pueda hacer de puta madre un buen software o, como mucho, un tío por teléfono. Y si encima ahorran cola, llámame abrazamáquinas. Pues eso, que no necesito que me aconseje la taquillera qué peli debo ver ni ninguna mierda así. Pero hay un problema. Los 4 que tengo delante valen por 40. No se aclaran. De verdad, no digo que todo el mundo no merezca una oportunidad, pero que practiquen en casa con un PC, o que trasteen aunque sea con su puto móvil antes de enfrentarse al mundo exterior. O al menos que sepan qué película van a ver, que el cine está muy caro para ir a ciegas. Total, que cuando me toca, ya es tarde.
-18:25- De vuelta a casa, vemos a un gilipollas que lleva escrito en la luna trasera del coche "El Diablo". O sea, un chimpancé que probablemente trabaje en una almacén o una obra, se pone un distintivo pretencioso en su carro. Este tipo de cosas tampoco las entiendo. Al mismo tiempo lleva dos pegatinas de margaritas, una a cada lado del maletero. ¿Quién me explica qué fascinante mecanismo de marketing (qué digo, esto tiene nivel de hipnosis colectiva) ha llevado a las garrulas pegatinas de margaritas a lo más alto de los accesorios absurdos?. Aquí encontré una explicación, y pido a todos los dioses que en mi próxima vida NO me toque ser persona.
Lunes, 28 de septiembre de 2009
-08:45- Mi novia tiene hora en el médico. Siempre que ha de ir se lo coge a estas horas, para coincidir con poca gente y para no perder mucho curro. Pero hoy todo ha cambiado. Llueve, y es otoño. El bioterror invade a las reses. Cuando llega, le cuesta encontrar un sitio donde permanecer de pie. Luego se contagian de gripe, los gilipollas.
-15:35- Vuelvo del curro por la misma carretera por donde he venido. Sólo cambia una cosa. Ahora llueve, nada extraordinario, pero llueve. En canto me incorporo, catorce mil coches aparecen ante mi vista, todos parados. Me gustaría pensar que, debido a la lluvia, mucha gente no ha podido ir en bici hoy, y por eso han cogido coche, pero la bastarda de la alcaldesa ya se ha ocupado bien de que sólo se pueda ir en bici por cuatro parques de mierda, luego eso no debe de ser. El transporte público no moja a nadie, confío en que nadie lo haya cambiado por el coche por cuatro nubes de nada. Que alguien me corrija si dieron un parte meteorológico de lluvia ácida para hoy, entonces me callo.
No, debe de ser que en cuanto caen dos gotas de mierda, al valencianito de sol y playa se le cruzan los cables y se hostia con el primer coche que tiene delante, o no pasa de 40 en autopista, presa de un ataque de pánico.
También sospecho que la gente se multiplica al mojarse, como los Gremlins, pero esto aún no lo he confirmado visualmente. Conmigo no sucede, ya lo adelanto.
Pues eso, nada más, ya me he cansado. Con estas dudas me voy a la piltra.
Domingo, 27 de septiembre de 2009
-17:30- Decidimos, mi novia y yo, a bote pronto, ir al cine a ver una peli. En domingo, solemos ir por la mañana, pero por circunstancias, esta vez no hemos podido. Tb podemos ir entre semana, los viernes, o los sábados antes de salir..., sin ningún problema. Decisión de última hora, la peli empieza a las 18:10.
Llegamos y nos encontramos una cola de gente que no te la acabas ni con 8 litros de queroseno.
Claro! es el puto momento que los borregos tienen programado para ir al cine, no había caído. Y lo que más me jode, es encontrármelo por casualidad, de sorpresa, con toda mi inocencia. Allí, caras de contrariedad, todos jodidos porque no saben si pillarán la entrada a tiempo de que empiece. Como si no hubiera otro puto momento para ir al cine. Yo los miro con cara de: "¿Por qué hoy y ahora, mastuerzos?".
-18:05-Yo, muy listo, hago cola en la máquina. Porque a mí me encanta tratar con máquinas. Yo me cago en el anuncio ese roñoso con su cantinela de que ya no se trata con personas cuando se solicita un servicio. Vivan las máquinas. De hecho, el día que la gente espabile, me quedo sin curro. No veo apenas ninguna actividad en la banca que no pueda hacer de puta madre un buen software o, como mucho, un tío por teléfono. Y si encima ahorran cola, llámame abrazamáquinas. Pues eso, que no necesito que me aconseje la taquillera qué peli debo ver ni ninguna mierda así. Pero hay un problema. Los 4 que tengo delante valen por 40. No se aclaran. De verdad, no digo que todo el mundo no merezca una oportunidad, pero que practiquen en casa con un PC, o que trasteen aunque sea con su puto móvil antes de enfrentarse al mundo exterior. O al menos que sepan qué película van a ver, que el cine está muy caro para ir a ciegas. Total, que cuando me toca, ya es tarde.
-18:25- De vuelta a casa, vemos a un gilipollas que lleva escrito en la luna trasera del coche "El Diablo". O sea, un chimpancé que probablemente trabaje en una almacén o una obra, se pone un distintivo pretencioso en su carro. Este tipo de cosas tampoco las entiendo. Al mismo tiempo lleva dos pegatinas de margaritas, una a cada lado del maletero. ¿Quién me explica qué fascinante mecanismo de marketing (qué digo, esto tiene nivel de hipnosis colectiva) ha llevado a las garrulas pegatinas de margaritas a lo más alto de los accesorios absurdos?. Aquí encontré una explicación, y pido a todos los dioses que en mi próxima vida NO me toque ser persona.
Lunes, 28 de septiembre de 2009
-08:45- Mi novia tiene hora en el médico. Siempre que ha de ir se lo coge a estas horas, para coincidir con poca gente y para no perder mucho curro. Pero hoy todo ha cambiado. Llueve, y es otoño. El bioterror invade a las reses. Cuando llega, le cuesta encontrar un sitio donde permanecer de pie. Luego se contagian de gripe, los gilipollas.
-15:35- Vuelvo del curro por la misma carretera por donde he venido. Sólo cambia una cosa. Ahora llueve, nada extraordinario, pero llueve. En canto me incorporo, catorce mil coches aparecen ante mi vista, todos parados. Me gustaría pensar que, debido a la lluvia, mucha gente no ha podido ir en bici hoy, y por eso han cogido coche, pero la bastarda de la alcaldesa ya se ha ocupado bien de que sólo se pueda ir en bici por cuatro parques de mierda, luego eso no debe de ser. El transporte público no moja a nadie, confío en que nadie lo haya cambiado por el coche por cuatro nubes de nada. Que alguien me corrija si dieron un parte meteorológico de lluvia ácida para hoy, entonces me callo.
No, debe de ser que en cuanto caen dos gotas de mierda, al valencianito de sol y playa se le cruzan los cables y se hostia con el primer coche que tiene delante, o no pasa de 40 en autopista, presa de un ataque de pánico.
También sospecho que la gente se multiplica al mojarse, como los Gremlins, pero esto aún no lo he confirmado visualmente. Conmigo no sucede, ya lo adelanto.
Pues eso, nada más, ya me he cansado. Con estas dudas me voy a la piltra.
jueves, 3 de septiembre de 2009
Anuncios que dan puta grima

¿A quién no le toca los cojones que intenten hacerle reír tratándolo como a un retrasado? ¿A quién no le jode mogollón ir a un sitio y coincidir casualmente con un rebaño inmenso de gilipollas que han ido a ver allí algo que a ti te la suda? Pero bueno, volviendo a la primera pregunta, que es la que va con el post: ¿qué demonios ocurre hoy en día con la puta publicidad? ¿se han vuelto locos? ¿soy el único que tiene una lista negra de productos que no comprará jamás porque se murió de asco viendo sus anuncios?
Entiendo eso de que en el mundo de la publicidad lo importante es que se hable del producto, no importa cómo. Pero se les escapa algo. El objetivo no es sólo popularizar un producto, es venderlo, joder. Y un boca-oreja, como le llaman ahora, se entiende que es positivo si se habla bien del producto. Ahora mismo, me dispongo a echar un montón de mierda sobre unas cuantas marcas que han hecho unos spots insufribles. Esto supongo que constituye un boca-oreja desastroso para las compañías afectadas (en realidad no, pero sólo porque no me lee ni mi gato), pero es lo que hay, y bajo mi humilde opinión, no es lo que se busca en ningún anuncio, he aquí la paradoja de hoy. Así que seguidamente relaciono lo que no soporto de un anuncio (intentaré hacerlo por bloques, pero saldrá lo que salga):
1) Anuncios sencillamente subnormales: anuncios en los que sale alguien haciendo el subnormal, o diciendo subnormalidades para captar tu atención.
- Anuncios de Línea Directa; el pobre hombre que dobla a Peter Griffin no se ha visto obligado a decir más memeces en 7 temporadas que lleva cascando sus diálogos. El tono desganado y sin matices con el que habla se debe probablemente a que se ve obligado a hacerlo totalmente borracho. Por lo que respecta a los tres subnormales mudos del tirí-tirí-tirí, comentar que me hace más gracia ver a un gato chafado en la carretera (y tengo uno). Un seguro que nunca me haré.
- Anuncios de Trina, los que se mojan de lo lindo con la generación de los 80, que confunden desenfado con tontuna oligofrénica. El mensaje que saco yo de ellos es el siguiente: Los jóvenes que cuentan con entre 25 y 35 años son unos moñazos ingenuos pusilánimes que pasan el rato pensando en mierda con una sonrisa de oreja a oreja. Oye, que igual tienen razón, pero no me parece un buen discurso para vender un producto a esos jóvenes. Lo dicho, anuncios musicales con orgías de estulticia.
2) Anuncios de espabilaos: anuncios que presentan a un tío resalao y descarado como estandarte y modelo de identificación o wannabe del target con la marca. El problema es que los publicistas se quedan faltos de garra, o pretenden llagar a tanta gente, que queda un personaje más tonto que su puta madre:
-Anuncios de Fanta, y no hace falta que diga más. ¿Quién no ha soñado con ver al idiota ese que con poco se lo monta linchado hasta quedar tullido? ¿soy el único que lo ve tan tontolnabo que le pone la piel de gallina?. Es decir, ninguna de las cosas que le pasan son especialmente guays, él no es guay en absoluto y el anuncio, en general, es muy irritante. La estúpida musica ayuda a sacar lo peor que llevas dentro. El mensaje que lanza es "cuidado con ir por la calle con un bote de Fanta, pueden pensar que eres imbécil".
-Anuncios de San Miguel. Los publicistas de San Miguel son un auténtico referente de gilipollería. Las versiones de Paquito el Chocolatero y los topicazos ramplones para paletos endogámicos no son una mala racha de la firma. El último gilipollas de la marca, el payaso ese que un día se harta de todo y se va con su cara de lerdo a encontrarse con gente de distintos países, cuenta con lo más glorioso de los anti-anuncios cerveceros: un tío que va de sobrao y de majete, rajando con clichés chabacanos de países a los que les va mejor que a nosotros, concluyendo que lo nuestro es lo mejor porque sí.
Es una pena, porque de las marcas baratas, sinceramente es la que más me gusta, quizá sin esa losa publicitaria que soporta vendería como churros ella sola.
-Tinto de Verano La Casera: "Mariano, que sin Tinto..., no hay verano". Me acaba de dar un escalofrío tecleándolo, os lo prometo. Es todo tan... puagh. ¿Por qué quieren que asocie su tinto de los cojones con lo más vergonzoso de nuestra cultura? Gente abigarrada y panzuda tirada en una hamaca sin hacer nada, familias numerosas de gente típica de la que nace, se reproduce y muere en estampas obscenas de ocio veraniego, y lo más grande del patrimonio español: el binomio listillo-tontillo. Hay una serie de personajes listillos, que se supone que tienen que caer simpáticos (son los que dicen "Mariano, ...") con menos personalidad que el papel del culo, y unos personajes tontitos (el propio Mariano), que son los que se llevan las collejas y las mofas por toda la cara. Esto a los españoles les flipa, es un fundamento del humor patrio que ha funcionado sin descanso desde que España es España. Para rematar, añaden toques de humor de nivel como una peluca que sale disparada al caer un rayo. Para quitarse el sombrero.
3) Anuncios que tienen por objetivo dar repelús. Yo no sé qué les han contado a estos publicistas en la facultad sobre nuestro comportamiento, pero os juro que la sola visión de una de estas marcas por la calle me revuelve el estómago, funcionan como un auténtico repelente.
-Anuncios de ING Direct: estos hijos de puta lo ponen muy difícil para abrirse una de sus cuentas sin sentirse un cretino. Arrancaron con su insufrible tema "We got the hole world in our hands", sacada de un vinilo que grabó un grupo inglés junto con un puto equipo de fútbol (de ahí el tono mongoloide de las voces), lo que a su vez era un destrozo de una canción tradicional gospel.
El tono de la canción era de un aborregante que daba miedo, sobre todo viniendo de un banco. Perdonadme, pero los mensajes de tranquilidad y buen rollo de parte de un banco me ponen los pelos de punta. El título de la canción tampoco me parece lo más apropiado para vender un banco.
Ahora continúa con su campaña "Ya lo sabía", confirmándose como una de las entidades más gilipollas del entorno comercial global. Son anuncios de corte humillante que apelan al amor propio cancelando todas las cuentas que se tengan allí.
-el de la Mutua Madrileña: Te levantas un día de buen rollo, reconciliado con todo, amando al prójimo y con ganas de salir y ver mundo, y de repente te sale el gordo este de los cojones, larga eso de Sooooy! con su mierda de voz engolada de opereta, y se queda con una sonrisa tonta como si acabara de obrar un prodigio. Y te ha jodido el día, en serio, ya eres todo odio hasta que te vas a dormir. No hay derecho. Una vez superas eso ya te da igual todo, los sectarios fanáticos que cantan con fervor rockero el mierdoso mantra de adhesión a la compañia, la familia vonosa que invoca la misma ponzoña para que interceda ante las adversidades de la carretera... joder, es que estamos hablando de una puta COMPAÑÍA DE SEGUROS... ¿nadie se dio cuenta de lo siniestro que suena eso de "Soy de la Mutua"?
En fin, me dejo muchos en el tintero, y de seguro es un tema actualizable y continuable. Y, a todo esto, ¿cuales creéis que me he dejado? ¿algún comentario sobre lo dicho?
domingo, 26 de abril de 2009
Futboleros

Este tema, aparte de que me puede granjear el odio de tres de los cuatro gatos que me lean, no puede tratarse en un sólo post, es un fenómeno demasiado asombroso. Me ha venido a la mente recientemente porque el otro día reparé en la sobreactuación de un futbolista al que habían hecho una falta, viendo el telediario. Seguramente, me pilló falto de reflejos, y no cambié de canal cuando empezó el bloque deportivo. Nunca entenderé por qué, en todos los informativos, donde se supone que se informa de noticias que afectan al interés general de la población, existe un bloque fijo bien diferenciado dedicado a los deportes televisados, en una proporción de mitad y mitad. Yo soy la prueba viviente de que se puede ir tranquilamente por la calle sin saber una mierda sobre eso.
Nunca he entendido el vouyerismo deportivo, porque me aburre lo mismo ver un partido de fútbol que una partida de dominó. Es tan simple como que si yo no participo, no me interesa.
En cuanto al concepto de espectáculo, no cumple con mi mínimo de exigencia para aplicarlo al caso (al igual que el dominó :)).
Pero claro, es que es un fenómeno social. Otra particularidad mía, que no me dejo arrastrar si no tengo un motivo, y no he encontrado nada que me atraiga de todo esto. Las masas acceden a un estado de semiconsciencia colectiva prehistórica, que les aúna las voces en esos cánticos sin apenas vocalizar, con su característico tono mongoloide de lo-lo-ló. Encajan a duras penas frasecillas de chirigota en una de las 2 ó 3 tonadas que siempre emplean para vitorear (El banco de Chanquete, nosequién vete ya y algún otro hit que no recuerdo). Mientras tanto, los presidentes de los clubes mueven los hilos del rebaño y exigen sus diezmos a los asociados, amasando ingentes fortunas cual institución religiosa. Ellos, por su parte, se dejan marcar como ganado, con tatuajes los más extremos y con camisetas, bufandas y gorras los más moderados. Esto último constituye la indumentaria básica de sometimiento al líder y extinción del ego.
Pero lo que me llamó esta vez la atención: la hipérbole del dolor en el campo, esa exageración patética y de obligado cumplimiento ante una acción sucia, como si la tarjeta del árbitro viniese determinada por la cantidad de daño recibido. La misma función para una palmada en la espalda que para una tibia que rasga la carne. Además, de qué coño están hechos los profesionales? no deja de asombrarme la fragilidad de sus huesos, cómo se tuercen tobillos con traspiés de lo más normales, se fracturan huesos sin que nada los toque o se machacan rótulas por una caída de rodillas en el césped... estará guionizado? en fin, eso se lo dejo a los médicos.
Porque recuerdo haberme dado más de una buena hostia y más de dos frontalmente corriendo contra otro, con cierta edad (porque jugar activamente sí me gusta), haberme machacado el pie contra el balón y el pie de otra persona, y no pasar la cosa de un "sssssh- aaaaaaah!" (léase a lo Peter Griffin). El gilipollas futbolero de turno se distinguía en seguida porque, ante algo así, daba varias vueltas por el suelo hecho un ovillo y pasaba el resto del partido arremangado y cojeando. Con suerte tendría una mierda de moradura, que no haría cojear ni a Mary Poppins, pero son cosas de la absurda épica futbolera.
En fin, por hoy me he quedado agusto. Con esto no creo que tenga que tocar el tema en mucho tiempo. A no ser que un día de estos me quiten algo interesante de la programación para plantarme el puto pasto verde, que es algo que me hace provocar poltergeists.
sábado, 25 de octubre de 2008
Costra Mostra (de Valencia, XXIX)

Este año se me ha hecho jodido asistir aunque sólo sea a ver alguna película suelta. Claro, coño, yo lo entiendo, está lo del circuito urbano de los monetes que van ahí a ver cómo los cochecitos dan vueltas (me han dicho que hay cazatalentos del Bioparc entre el público, que se ahorran unas pelas pillando especies autóctonas), están todas las obras que han hecho por la zona del puerto para lo de la Copa América, que ha demostrado ser la mejor y más rica fuente de ingresos de la ciudad, supongo, y nos ha recordado nuestra larga y gloriosa tradición velera, que pueden atestiguar los numerosos entendidos en la materia que han surgido de debajo de las piedras, y están otros cagarros que hacen que los presupuestos no den para más.
Fijaos, me puedo meter con cosas tan sagradas como la afición deportiva por ser mi blog! Os recomiendo abrir uno, aunque sea para poner a caldo a tipos como yo!
En fin, que Valencia es moderna, de ese moderno paleto arrogante que tanto se lleva ahora, de “cosas to guapas”, que no tiene más sentido que ser to guapas. La cultura es para los flipaos, que no tienen ni puta idea. Ah, sí, el gobierno es un bastardo, no ha dado ni un duro para el festival... pero, qué coño, los festivales que reciben del gobierno se pueden contar con los dedos de media mano...
Atrás quedaron los tiempos en que podías encontrarte en la sección fantástica con cosas interesantes, rebuscadas y no creo que demasiado caras, como la argentina “Nunca asistas a este tipo de fiestas”, la alemana “Penetration angst” o la mejicana “Historias del desencanto”, ya no digo el resto de secciones, donde en un remoto año pude ver cosas como “Memento” o “Corre, Lola, corre” mucho antes de que se estrenaran en España.
La sección casposa ha ido degenerando con el tiempo hasta el punto actual en que la práctica totalidad de las películas son tailandesas, y no buenas, precisamente (a destacar Mamá fantasma, de una tía que muere y vuelve de entre los muertos para cuidar de sus nenes, totalmente en serio).
Pero qué digo, soy un ignorante! la sección fantástica no debería ni existir, La Mostra se planteó en un principio para ser un escaparate del talento cinematográfico valenciano!
Jo, jo, jo, JA, JA...!!! Ahí están este año las fascinantes producciones “Autoindefinits” (léase sin contener la pedorreta) o esa de “Retratando” (ver más abajo).
Además, está ese interés sospechoso en que no acudas a ver nada, con unas sinopsis desganadas y crípticas, que te invitan a buscar en Google con cada una de ellas si quieres saber dónde te metes. Un par de ejemplos:
WEISSE LILIEN
Sinopsis: Un thriller, una historia de amor, una parábola para la sociedad del sigo XXI. Esta es la historia de Hannah, una joven que vive en "una máquina autónoma de alojamiento". Cuando Hannah se muda a un piso más arriba, comienzan a suceder cosas extrañas. ¿Por qué la miran? ¿Está su antiguo amante, el Detective Hauks, conspirando contra ella? ¿Por qué Yoon, la mujer que vivía antes en el apartamento de Hannah, se tiró por la ventana?
(???) Debería querer saberlo?
IZOLATO
Sinopsis:Varsovia, una noche, en un club junto al río. Ojka –una joven y hermosa prostituta- sale corriendo del parking. Wolski-fat, un político envejecido la sigue, atraído por su encanto. Ninguno de los dos se da cuenta de que Ojka es sólo un cebo, y Wolski morirá en unos minutos….
Las de este tipo son geniales, es como si te cuentan un fragmento del tráiler...
Por otro lado, destacar la cantidad de películas que hay de este tipo:
RETRATANDO
Sinopsis:Tres historias que se desarrollan en la ciudad de Valencia. Una joven irlandesa que llega a la ciudad en busca de nuevas experiencias, una camarera que tras un grave suceso, busca la verdad de su matrimonio, y un documentalista fotográfico que quiere encontrar una respuesta en su trabajo, un documental sobre el individuo contemporáneo.
Hostia puta! De dónde se sacan las ganas para rodar algo así?? Y cuánto tiempo creen que me sobra para gastar en ver naderías?? Joder, una cosa es ser gafapasta, y otra es rodar por rodar! Somos personas, no gatos que se entretienen con una polilla que quiere salir por el ventanal! Necesitamos un puto motivo para ver algo!! Una historia no viene mal a veces para elaborar un guión!
En fin, continuaré esto con un post sobre cine del este, esa trampa somnífera en la que he caído por segundo año consecutivo en el festival.
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