miércoles 2 de diciembre de 2009

Alarma! La SGAE no se conforma con el atraco.

Difundidlo! Según varios análisis que podéis encontrar en sitios como Merodeando, El Blog Salmón, Periodistas 21, Netoratón, Público, Enrique Dans o El País, dentro del reciente Proyecto de Ley de la Economía Sostenible nos intentan colar maniobras ministeriales que apuntan a la censura de páginas web, restriciones de acceso a contenidos y al cierre de blogs y webs sin orden judicial ni proceso, al libre albedrío de una Comisión de Propiedad Intelectual (concretamente, su Sección Segunda, que ya queda para los anales como SS). He aquí el manifiesto que está corriendo por toda la red.

Manifiesto “En defensa de los derechos fundamentales en internet”

Ante la inclusión en el Anteproyecto de Ley de Economía sostenible de modificaciones legislativas que afectan al libre ejercicio de las libertades de expresión, información y el derecho de acceso a la cultura a través de Internet, los periodistas, bloggers, usuarios, profesionales y creadores de internet manifestamos nuestra firme oposición al proyecto, y declaramos que…
1.- Los derechos de autor no pueden situarse por encima de los derechos fundamentales de los ciudadanos, como el derecho a la privacidad, a la seguridad, a la presunción de inocencia, a la tutela judicial efectiva y a la libertad de expresión.
2.- La suspensión de derechos fundamentales es y debe seguir siendo competencia exclusiva del poder judicial. Ni un cierre sin sentencia. Este anteproyecto, en contra de lo establecido en el artículo 20.5 de la Constitución, pone en manos de un órgano no judicial – un organismo dependiente del ministerio de Cultura -, la potestad de impedir a los ciudadanos españoles el acceso a cualquier página web.
3.- La nueva legislación creará inseguridad jurídica en todo el sector tecnológico español, perjudicando uno de los pocos campos de desarrollo y futuro de nuestra economía, entorpeciendo la creación de empresas, introduciendo trabas a la libre competencia y ralentizando su proyección internacional.
4.- La nueva legislación propuesta amenaza a los nuevos creadores y entorpece la creación cultural. Con Internet y los sucesivos avances tecnológicos se ha democratizado extraordinariamente la creación y emisión de contenidos de todo tipo, que ya no provienen prevalentemente de las industrias culturales tradicionales, sino de multitud de fuentes diferentes.
5.- Los autores, como todos los trabajadores, tienen derecho a vivir de su trabajo con nuevas ideas creativas, modelos de negocio y actividades asociadas a sus creaciones. Intentar sostener con cambios legislativos a una industria obsoleta que no sabe adaptarse a este nuevo entorno no es ni justo ni realista. Si su modelo de negocio se basaba en el control de las copias de las obras y en Internet no es posible sin vulnerar derechos fundamentales, deberían buscar otro modelo.
6.- Consideramos que las industrias culturales necesitan para sobrevivir alternativas modernas, eficaces, creíbles y asequibles y que se adecuen a los nuevos usos sociales, en lugar de limitaciones tan desproporcionadas como ineficaces para el fin que dicen perseguir.
7.- Internet debe funcionar de forma libre y sin interferencias políticas auspiciadas por sectores que pretenden perpetuar obsoletos modelos de negocio e imposibilitar que el saber humano siga siendo libre.
8.- Exigimos que el Gobierno garantice por ley la neutralidad de la Red en España, ante cualquier presión que pueda producirse, como marco para el desarrollo de una economía sostenible y realista de cara al futuro.
9.- Proponemos una verdadera reforma del derecho de propiedad intelectual orientada a su fin: devolver a la sociedad el conocimiento, promover el dominio público y limitar los abusos de las entidades gestoras.
10.- En democracia las leyes y sus modificaciones deben aprobarse tras el oportuno debate público y habiendo consultado previamente a todas las partes implicadas. No es de recibo que se realicen cambios legislativos que afectan a derechos fundamentales en una ley no orgánica y que versa sobre otra materia.

Este manifiesto, elaborado de forma conjunta por varios autores, es de todos y de ninguno. Si quieres sumarte a él, difúndelo por Internet.

lunes 30 de noviembre de 2009

Escribir un título de entrada

Así, con este cansancio y este hastío, no hay ganas ni de currarse un título. Este trabajo es jodidamente desquiciante. Imagino que cualquiera que trabaje en algo remotamente comercial o con trato al púbico (que es de lo que se trata al final ) tendrá la misma animadversión a esos tiranos de mierda que son sus clientes. O algunos de ellos. Cuántas veces habremos soñado con ese día dorado en el que se deja el curro por algo mejor y cómo hemos paladeado ese diálogo agrio con gente que nos importa una mierda, que sólo entra en la oficina para darnos problemas…! Pocas veces se ve esta profesión como lo que realmente es y supongo que la culpa, al final, no es de los clientes. Quiero decir, si mis jefes no pusieran el grito en el cielo porque un viejo avaro y roñoso se lleva sus 30.000,00 € a otra parte porque le dan más, quizá hasta me podría caer bien. Al fin y al cabo, qué cojones, está haciendo lo más sensato. ¿Trato, amistad? Y una mierda. Id a donde os den más u os vendan más barato. Ya os aclaro sin falta de mucha explicación, que no tenéis ningún amigo al otro lado de la mesa. Empezando por mí.

Y eso me jode que no veas, porque es que, particularmente en la banca, te obligan a ser simpático con el más gilipollas y ser cruel con el más majo. Con los dedos de una rodilla cuento yo los clientes con pasta en la oficina que me pueden parecer dignos de… de algo. La mayoría son gusanos cuentamonedas o malnacidos fustiga-subordinados que dan penosas pistas sobre cómo se hace el dinero sin jugar a la lotería.
Por otro lado, hay gente estupenda de la que tienes que machacar diariamente para que ingresen y cumplan con su monstruosa hipoteca, que pagan sin chistar comisiones contractuales y hasta inventadas. Y no me olvido de que nadie les puso una pistola en la sien para firmar la escritura, pero poco ha faltado para forzarlos a firmar refinanciaciones de dudosa sostenibilidad y alto coste a largo plazo. No, señores, la banca no ha aprendido nada.

Y es por eso que uno generaliza y acaba siendo un misántropo hosco, de los que huye de toparse con sus vecinos en el ascensor, escribe porquería en un blog, y hasta intenta devolver los DVD’s sin rebobinar al videoclub, si eso existe. Pero bueno, es que la gente no ayuda. El españolito palurdo hipotecado hasta las cejas que paga con VISA a plazos su tele HD, devolviendo el recibo del mercadona, no inspira compasión. Ni siquiera cuando su vida cobra sentido en un Barça – Real Madrid. Tampoco la versión sudaca reggaetonera que no ha tocado un libro en su vida o la musulmana ginófoba temerosa de las libertades occidentales.
Tampoco mi vecino, que es un tío un poco tarado, gordo y maloliente como el vacuno capado, al que le chifla meterse en el ascensor con sus vecinos. De verdad que es asqueroso. Si va por la calle, abre la puerta del patio y te ve llegar, por lejos  que estés, el cabrón se espera. Una vez incluso nos vio a mi novia y a mí dentro del coche y nos pusimos a hacer tiempo hablando con alguien por el móvil. El hijo puta se esperó de pie en la puerta. Tuvimos que salir y dar una vuelta a la manzana, ya por cojones.

Y ya por último, dejo un vídeo cojonudo de Love of Lesbian, que no tiene mucho que ver pero quita hierro al post y es un temazo.

domingo 22 de noviembre de 2009

Girls

Hace mil que no posteo una mierda, y el caso es que tenía un par de temas de los que quería hablar, pero no conseguía sacar ganas de ninguna parte, así que me dije: "coño, ¿qué pasa con las ganas de postear? ¿por qué no te pones a insultar a nadie o a despotricar contra el sistema y la humanidad, como siempre?". Y me he contestado: "pues porque estos días salgo hecho una mierda del trabajo, estoy cansado y hasta la polla de mil cosas, y ando con la cabeza en otros temas". De modo que he pensado: "hey, postea sobre uno de esos temas, tío".

Y este es uno de ellos. En efecto, ando enfrascado en la lectura de este cojonudo cómic de los Luna Brothers, tándem dibujante-guionista relativamente desconocidos en tierras taurinas pero de popularidad creciente y bien merecida en el comiqueo yanqui. Norteamericanos, pero de origen filipino, estos mendas han hecho poco pero muy potable. El estilo de dibujo es bastante personal, sencillo, escueto en tinta y funcional. Como todo, puede gustar o no. Hay quien se queja de la expresión de los personajes; yo no creo que falte expresión en absoluto, aunque imagino que puede dar esa sensación por la parquedad de líneas faciales. Sin embargo, con poco trazo el dibujante comunica lo que se propone. El color, por otro lado, muy photoshopero, me parece de lo más acertado, destacando el uso de los desenfoques en aquello que está en movimiento o permanece en segundo plano, dando un aire muy cinematográfico a la viñeta.

Pero si hay algo que atrapa aquí sin duda es el guión, que cosecha palabrotas de admiración en todos los ámbitos. Ojo, tampoco estamos hablando de un Alan Moore ni un Gaiman. Girls no os va a cambiar la vida, pero os va a atrapar con una historia entretenidísima, adictiva, original, unos personajes bien perfilados, ideas bien desarrolladas y una lógica plausible detrás de cada evento o cada giro. Por no hablar de los cliffhangers al final de algunos capítulos. De hecho, es lo más parecido a una buena serie de televisión que he leído en cómic, y no me olvido de Los Muertos Vivientes. Lástima que Girls jamás podrá llevarse a la televisión, al menos por los yanquis, ya que salen tías desnudas. La historia no tendría el mismo encanto si ellas fueran envueltas en sábanas hasta los sobacos.
La ambientación es agradable, muy Stephen King, pueblo sureño de la América profunda con menos de 50 habitantes, con granjas, maizales y todo eso que mamamos los aficionados al terror de nuestra generación. Eso sí, desde el respeto y el cariño, lo mismo que hay paletos animalizados, hay gente border normal y hasta medianamente inteligente.

El lío comienza en el bar del pueblo, donde el protagonista, una noche asqueado de todo, y habiendo cortado con su novia recientemente, se emborracha y entra en berserker misógino, leyéndole la cartilla a toda moza y mujer que se encuentra en el local, con lo que se gana la expulsión por la puerta grande y un paseíto hasta casa para tomar el aire. En eso, lo que parece ser un gran trueno irrumpe en la noche, dando paso a la aparición, en medio de la carretera, de una chica de toma pan y moja completamente desnuda y herida en el hombro.
El chaval, todavía borracho, que tampoco es tan chungo como parece, detiene su coche, le ofrece ayuda y la lleva a su casa, ya que ella no suelta prenda de nada. Allí, la viste, le prepara una cena y trata de saber sobre ella, sin éxito. Cuando decide salir a buscar ayuda, ella se lanza sobre él y lo viola sin mucho esfuerzo.
A la mañana siguiente, resulta que todo el pueblo se ha quedado incomunicado y sin luz. Por otro lado, nuestro amigo descubre que la misteriosa chica está encerrada en el cuarto de baño... ¡¡poniendo huevos!!. Cuando, rápidamente, esos huevos alcanzan el tamaño de un sillón de diseño setentero, eclosionan y aparecen más tías, iguales a la anterior. Ethan, el prota, no da crédito, y en principio intenta mentenerlo en secreto, rezando para no haber pillado algo feo. Pero los bellezones han llegado con una misión espeluznante, y proceden de algo súper grotesco que está causando estragos en el campo de maíz de los Pickett.

Dejándolo así parece un buen planteamiento para una peli porno, pero nada de eso. La historia está tan llena de buenas sorpresas que no quisiera hacer ningún tipo de spoiler, pero puedo a adelantar que a partír de aquí prosigue una historia cojonuda salpicada de reflexiones diversas acerca del sexo, el pensamiento masculino y femenino, la muerte, la confianza en el prójimo o la sempiterna conducta humana en situaciones límite.
A un par de números de acabar con la historia, puedo asegurar que aún no sé de dónde ha salido lo que hay en el maizal de los Pickett, qué ha cortado exactamente las comunicaciones en el pueblo o cual es el fin último de las retorcidas calentorras, pero es un milagro que haya podido escribir esto sin haber devorado lo que me queda.

Originalmente publicado por Image, en España se encarga de maldistribuirlo Planeta de Agostini Cómics, que, en un alarde de respeto a sus lectores, publicó los dos primeros tomos recopilatorios (de cuatro) y pasó un huevo de sacar los otros dos, desde nada menos que 2006. Así que desde aquí invito a sudar lo mismo de comprarles sus tomitos, e importarlos vía E-bay (como ha hecho un servidor) o Amazon o whatever, o bajarlos en Taringa!, en versión original, con el inconveniente de no poder llevarse el monitor a la cama o el sillón.

martes 27 de octubre de 2009

Corbatofobia

Esto viene como consecuencia de un comentario que me hizo una compañera la semana pasada, cuando dos tipos trajeados entraron a la oficina muy serios y se metieron en el despacho del director. Se me acercó y me dijo: "¿tú sabes quiénes son esos?... qué miedo, ¿no?". El caso es que andaba de curro hasta los codos y apenas me había dado cuenta. Pero me llamó la atención particularmente el respeto que infunde un vonoso traje y una ridícula corbata de los cojones.
Yo, que veo de esto día sí y día tambien, puedo garantizar que estos señores de traje y corbata son tan pelapollas o más que los que visten normal. De verdad, hostia, ya basta de tanto respeto a estos subnormales. De hecho, si algún día, por lo que fuera, dejara de currar en la banca, creo que de cruzarme con un engreído zoquete de esos que conozco lo freiría a collejas por la calle, o lo sepultaría a huevazos. Menudos gilipollas.
Normalmente, los tenemos moderados, que se visten como unos vendebiblias por obligación (caso de algunos bancarios que incluso, como yo, ni llevamos traje ni corbata) y los tenemos catetos que se visten así porque se molan más, por esas cortas miras de valores que tienen su tope en la sección de caballeros. Estos son los que se merecen la primera meada de la mañana en toda la cara.
Maleducados soplapollas que no tienen una pizca de idea de nada y se creen con el derecho y el deber de "comerse el mundo". Y lo curioso es que lo único que suelen comerse es el miembro de aquél ante quien responden, que siempre lo hay. Pero, entre comida y comida, los que se encuentran en el camino sufren su palurdismo.
Como un gilipollas que pidió a mi compañera una transacción de un modo que no se hacía desde que los bancarios usaban manguitos (para ahorrarse un miserable coste de 2 €, ya sabéis cómo hace dinero quien lo hace) y acabó dándole plantón y yéndose muy disgustado, sin mediar palabra, porque tardaba demasiado en averiguar cómo demonios se hacía eso con nuestro sistema.
O el lerdo que te ve hablando por teléfono y es tan guay que se sienta frente a tí enterándose de toda tu conversación con un cliente.
O el tarugo que se cree menos importante si no se queja de algo cada vez que hablas con él.
Y, en general, los capullines caducos de más de medio siglo que entran muy serios con unos aires de ofendidos eternos y te preguntan con mucha urgencia por el señor director, por favor. Joder, hágannos (a estos se les habla de ud. siempre) el favor de meterse su seriedad y su corbata por el culo, y denles vueltas, a ver si alivian su irritación de cólon y se les alegra la cara.
Lo peor es que de éstos, alguno de vez en cuando hay que te puede tocar los cojones de verdad, pero es muy difícil distinguir entre toda la paja trajeada, y te toca ser correcto.

Pero de verdad, que lo que pasa en este país con el tema de los trajes y los señores es un alucine. Y si no que se lo digan a los inútiles de El Aprendiz. ¿O es que a nadie se le ha ocurrido que estos payasos todavía harían más el ridículo si no fuera por sus bonitos trajes y, algo que nunca debemos olvidar, el señor cámara que los acompaña a todas partes? ¿Y por qué hacen eso de toquitearse los botones de la americana todo el tiempo? Pero bueno, lo de éstos bien puede dar para otro post exclusivo.

Pues eso, que necesitamos una educación para el vasallado que nos enseñe a tantear primero y respetar después. Con ilustraciones gráficas de ejecutivos en actitudes escatológicamente humanas, que nos recuerden la materia orgánica que envuelven esos trajecillos grimosos. Como, por ejemplo, cagando sobre una taza rodeada de papel higiénico, o esclafado al pie de un rascacielos con las piernas torcidas y el vientre desparramado por la acera. Sería un curso de serie Z, para adultos, que conste. Quizá algo así impactante ayudara al plebeyo a obviar el traje y la corbata de esta gente, y le ayudara a comportarse con dignidad frente a ellos. A la DGT creo que le funcionó algo parecido, en lo suyo.
En fin, que menos mal que tengo blog para contar estas cosillas. Eh, de verdad, os lo digo yo, que los conozoco. Que hay mucho tontolnabo con corbata.

jueves 15 de octubre de 2009

Bricopatía: ten un árbol chungo en casa.

Estaba yo pensando que ya es hora de poner contenido propio en el blog, y como esto entre otras cosas era para compartir estos apuntes pseudo artísticos, pues os voy a contar cómo se hace para tener un árbol (de Dunwich o no) dentro de casa, que siempre la deja como mucho más búcólica y acogedora (o no). Los forofos de la fantasía épica estarán de acuerdo conmigo, así como los fans de la serie B y folkie-góticos u otro tipo de ecologistas (hasta que sigan leyendo y se percaten de que en realidad estoy hablando de tener en casa un cadáver vegetal disecado a base de químicos). Estas son las cosillas que hacen de la casa de uno el templo freak que reconforta al empleado alienado que regresa de las cruzadas administrativas. No nos saldrá gratis, a saber:

- Fondo para tratamiento de madera (unos 10 pavos)
- Barniz o protector de madera (unos 6-7 pavos)
-Troncho de madera para cortar a cachos (? pavos)
- Poxipol o sucedáneo epoxi (unos 4-5 pavos)
- Super-glue o clavos (vamos, hombre, esto lo tiene to dios en casa)
-Masa para modelar (opcional) (2 pavos en los chinos)
-Arbolillo silvestre o rama troncha retorcida y/o bituminosa o de crecimiento exagerado y grotesco.

Total, unos 22 pavos. Menos lo que se divierte uno haciéndolo.

1) En primer lugar, lo más complicado: salgamos al monte y pillemos un arbolillo que nos mole. Lo más probable es que queramos algo más bien pequeño, para meterlo en nuestro piso (si tenemos un rancho, pues plantamos uno de verdad y ya nos planteamos hacerle una mierda de cabaña de pajilleros o algo así). De modo que, para que nadie salga herido, y como no lo queremos con raíces, mejor cogemos una rama grande que haya caído de un arbolazo o un árbol que ya esté tieso por lo que sea. Le echamos un vistacito, a fin de asegurarnos de que no nos llevamos medio ecosistema con nosotros en ese tronco, y lo metemos en el coche cual yanqui que se lleva su abeto navideño.

2) Si a simple vista vemos mucha vida en él, tenemos en casa más de reino animal que de vegetal, por lo que recomiendo darle puerta rápida ante la atenta mirada de los vecinos que se hacen cruces de lo freak que eres.
Si no observas nada a simpe vista, tendrá bichos y hongos. Para eso aplicamos el fondo, que es el producto tóxico feo que se encarga de liquidar todo eso. Si habéis tenido un mal día en el curro, podeis aplicarlo sin taparos la cara, y luego os vais a acostar. Si no os apetece un buen cuelgue, poneros una mascarilla o algo. Las de los chinos no hacen mucho efecto, aviso. Se aplica dos veces, con un intervalo de 24 hr.

3) Ahora que ya podéis arrimarlo al resto de muebles sin miedo a un abordaje, es momento de construirle una base para hacer el resto del trabajo más cómodo. Así que cogemos la barra de madera, de base cuadrada, y la partimos en cuatro cachos cual helado Contessa, con sierra manual o mecánica, dos largos y dos cortos, de forma que unidos formen un cuadrado (o lo que os salga del culo) con un hueco en medio para clavar el árbol. Las uniremos con super-glue (en mi caso funcinó a la perfección) o con clavos.

4) En el hueco echamos un relleno más o menos consistente de cosas sólidas (en mi caso, piezas de corcho de embalaje), a las que añadimos un tubo entero de Poxipol o similar para que cuaje. Antes del secado, obviamente, clavamos en medio de la guarrería el árbol y lo apoyamos de manera que se tenga recto hasta que seque. Ya lo tenemos incrustado en la base de por vida. Cuidado con que no salga el tronco por debajo demasiado, que se queda cojo. Y no lo digo por nada.

5) Opcionalmente, le hacemos raíces y cosas repulsivas, a elección del demente, con masa para modelar. La textura rugosa característica de la madera se la podemos dar presionado la masa una vez modelada con papel de estaño arrugado, para marcarlo con esas arrugas. Allá cada cual con su imaginación y sus problemas.

6) Aplicamos el protector (que penetra y nutre la madera) o el barniz (sólo protege el exterior, si ya llegó muerto, ¿para qué nutrirlo?). Es importante que cuente con algún tipo de colorante, para dar uniformidad al conjunto de árbol y masa. Los colores oscuros suelen ir mejor para esto.

Y por hoy, es todo. Acompaño con un detalle de mis raíces-tentáculos (el mío es de Dunwich).

lunes 28 de septiembre de 2009

De todo un poco

Pido ayuda desde aquí a algún psicólogo, sociólogo o lo que sea que me ayude a entender  las causas que gobiernan los siguientes comportamientos humanos, que me fui encontrando por orden cronológico sin ir más lejos desde ayer tarde:

Domingo, 27 de septiembre de 2009

-17:30- Decidimos, mi novia y yo, a bote pronto, ir al cine a ver una peli. En domingo, solemos ir por la mañana, pero por circunstancias, esta vez no hemos podido. Tb podemos ir entre semana, los viernes, o los sábados antes de salir..., sin ningún problema. Decisión de última hora, la peli empieza a las 18:10.
Llegamos y nos encontramos una cola de gente que no te la acabas ni con 8 litros de queroseno.
Claro! es el puto momento que los borregos tienen programado para ir al cine, no había caído. Y lo que más me jode, es encontrármelo por casualidad, de sorpresa, con toda mi inocencia. Allí, caras de contrariedad, todos jodidos porque no saben si pillarán la entrada a tiempo de que empiece. Como si no hubiera otro puto momento para ir al cine. Yo los miro con cara de: "¿Por qué hoy y ahora, mastuerzos?".
-18:05-Yo, muy listo, hago cola en la máquina. Porque a mí me encanta tratar con máquinas. Yo me cago en el anuncio ese roñoso con su cantinela de que ya no se trata con personas cuando se solicita un servicio. Vivan las máquinas. De hecho, el día que la gente espabile, me quedo sin curro. No veo apenas ninguna actividad en la banca que no pueda hacer de puta madre un buen software o, como mucho, un tío por teléfono. Y si encima ahorran cola, llámame abrazamáquinas. Pues eso, que no necesito que me aconseje la taquillera qué peli debo ver ni ninguna mierda así. Pero hay un problema. Los 4 que tengo delante valen por 40. No se aclaran. De verdad, no digo que todo el mundo no merezca una oportunidad, pero que practiquen en casa con un PC, o que trasteen aunque sea con su puto móvil antes de enfrentarse al mundo exterior.  O al menos que sepan qué película van a ver, que el cine está muy caro para ir a ciegas. Total, que cuando me toca, ya es tarde.
-18:25- De vuelta a casa, vemos a un gilipollas que lleva escrito en la luna trasera del coche "El Diablo". O sea, un chimpancé que probablemente trabaje en una almacén o una obra, se pone un distintivo pretencioso en su carro. Este tipo de cosas tampoco las entiendo. Al mismo tiempo lleva dos pegatinas de margaritas, una a cada lado del maletero. ¿Quién me explica qué fascinante mecanismo de marketing (qué digo, esto tiene nivel de hipnosis colectiva) ha llevado a las garrulas pegatinas de margaritas a lo más alto de los accesorios absurdos?. Aquí encontré una explicación, y pido a todos los dioses que en mi próxima vida NO me toque ser persona.

Lunes, 28 de septiembre de 2009

-08:45- Mi novia tiene hora en el médico. Siempre que ha de ir se lo coge a estas horas, para coincidir con poca gente y para no perder mucho curro. Pero hoy todo ha cambiado. Llueve, y es otoño. El bioterror invade a las reses. Cuando llega, le cuesta encontrar un sitio donde permanecer de pie. Luego se contagian de gripe, los gilipollas.
-15:35- Vuelvo del curro por la misma carretera por donde he venido. Sólo cambia una cosa. Ahora llueve, nada extraordinario, pero llueve. En canto me incorporo, catorce mil coches aparecen ante mi vista, todos parados. Me gustaría pensar que, debido a la lluvia, mucha gente no ha podido ir en bici hoy, y por eso han cogido coche, pero la bastarda de la alcaldesa ya se ha ocupado bien de que sólo se pueda ir en bici por cuatro parques de mierda, luego eso no debe de ser. El transporte público no moja a nadie, confío en que nadie lo haya cambiado por el coche por cuatro nubes de nada. Que alguien me corrija si dieron un parte meteorológico de lluvia ácida para hoy, entonces me callo.
No, debe de ser que en cuanto caen dos gotas de mierda, al valencianito de sol y playa se le cruzan los cables y se hostia con el primer coche que tiene delante, o no pasa de 40 en autopista, presa de un ataque de pánico.
También sospecho que la gente se multiplica al mojarse, como los Gremlins, pero esto aún no lo he confirmado visualmente. Conmigo no sucede, ya lo adelanto.
Pues eso, nada más, ya me he cansado. Con estas dudas me voy a la piltra.

jueves 3 de septiembre de 2009

Anuncios que dan puta grima



¿A quién no le toca los cojones que intenten hacerle reír tratándolo como a un retrasado? ¿A quién no le jode mogollón ir a un sitio y coincidir casualmente con un rebaño inmenso de gilipollas que han ido a ver allí algo que a ti te la suda? Pero bueno, volviendo a la primera pregunta, que es la que va con el post: ¿qué demonios ocurre hoy en día con la puta publicidad? ¿se han vuelto locos? ¿soy el único que tiene una lista negra de productos que no comprará jamás porque se murió de asco viendo sus anuncios?

Entiendo eso de que en el mundo de la publicidad lo importante es que se hable del producto, no importa cómo. Pero se les escapa algo. El objetivo no es sólo popularizar un producto, es venderlo, joder. Y un boca-oreja, como le llaman ahora, se entiende que es positivo si se habla bien del producto. Ahora mismo, me dispongo a echar un montón de mierda sobre unas cuantas marcas que han hecho unos spots insufribles. Esto supongo que constituye un boca-oreja desastroso para las compañías afectadas (en realidad no, pero sólo porque no me lee ni mi gato), pero es lo que hay, y bajo mi humilde opinión, no es lo que se busca en ningún anuncio, he aquí la paradoja de hoy. Así que seguidamente relaciono lo que no soporto de un anuncio (intentaré hacerlo por bloques, pero saldrá lo que salga):

1) Anuncios sencillamente subnormales: anuncios en los que sale alguien haciendo el subnormal, o diciendo subnormalidades para captar tu atención.

- Anuncios de Línea Directa; el pobre hombre que dobla a Peter Griffin no se ha visto obligado a decir más memeces en 7 temporadas que lleva cascando sus diálogos. El tono desganado y sin matices con el que habla se debe probablemente a que se ve obligado a hacerlo totalmente borracho. Por lo que respecta a los tres subnormales mudos del tirí-tirí-tirí, comentar que me hace más gracia ver a un gato chafado en la carretera (y tengo uno). Un seguro que nunca me haré.
- Anuncios de Trina, los que se mojan de lo lindo con la generación de los 80, que confunden desenfado con tontuna oligofrénica. El mensaje que saco yo de ellos es el siguiente: Los jóvenes que cuentan con entre 25 y 35 años son unos moñazos ingenuos pusilánimes que pasan el rato pensando en mierda con una sonrisa de oreja a oreja. Oye, que igual tienen razón, pero no me parece un buen discurso para vender un producto a esos jóvenes. Lo dicho, anuncios musicales con orgías de estulticia.

2) Anuncios de espabilaos: anuncios que presentan a un tío resalao y descarado como estandarte y modelo de identificación o wannabe del target con la marca. El problema es que los publicistas se quedan faltos de garra, o pretenden llagar a tanta gente, que queda un personaje más tonto que su puta madre:

-Anuncios de Fanta, y no hace falta que diga más. ¿Quién no ha soñado con ver al idiota ese que con poco se lo monta linchado hasta quedar tullido? ¿soy el único que lo ve tan tontolnabo que le pone la piel de gallina?. Es decir, ninguna de las cosas que le pasan son especialmente guays, él no es guay en absoluto y el anuncio, en general, es muy irritante. La estúpida musica ayuda a sacar lo peor que llevas dentro. El mensaje que lanza es "cuidado con ir por la calle con un bote de Fanta, pueden pensar que eres imbécil".

-Anuncios de San Miguel. Los publicistas de San Miguel son un auténtico referente de gilipollería. Las versiones de Paquito el Chocolatero y los topicazos ramplones para paletos endogámicos no son una mala racha de la firma. El último gilipollas de la marca, el payaso ese que un día se harta de todo y se va con su cara de lerdo a encontrarse con gente de distintos países, cuenta con lo más glorioso de los anti-anuncios cerveceros: un tío que va de sobrao y de majete, rajando con clichés chabacanos de países a los que les va mejor que a nosotros, concluyendo que lo nuestro es lo mejor porque sí.
Es una pena, porque de las marcas baratas, sinceramente es la que más me gusta, quizá sin esa losa publicitaria que soporta vendería como churros ella sola.

-Tinto de Verano La Casera: "Mariano, que sin Tinto..., no hay verano". Me acaba de dar un escalofrío tecleándolo, os lo prometo. Es todo tan... puagh. ¿Por qué quieren que asocie su tinto de los cojones con lo más vergonzoso de nuestra cultura? Gente abigarrada y panzuda tirada en una hamaca sin hacer nada, familias numerosas de gente típica de la que nace, se reproduce y muere en estampas obscenas de ocio veraniego, y lo más grande del patrimonio español: el binomio listillo-tontillo. Hay una serie de personajes listillos, que se supone que tienen que caer simpáticos (son los que dicen "Mariano, ...") con menos personalidad que el papel del culo, y unos personajes tontitos (el propio Mariano), que son los que se llevan las collejas y las mofas por toda la cara. Esto a los españoles les flipa, es un fundamento del humor patrio que ha funcionado sin descanso desde que España es España. Para rematar, añaden toques de humor de nivel como una peluca que sale disparada al caer un rayo. Para quitarse el sombrero.

3) Anuncios que tienen por objetivo dar repelús. Yo no sé qué les han contado a estos publicistas en la facultad sobre nuestro comportamiento, pero os juro que la sola visión de una de estas marcas por la calle me revuelve el estómago, funcionan como un auténtico repelente.

-Anuncios de ING Direct: estos hijos de puta lo ponen muy difícil para abrirse una de sus cuentas sin sentirse un cretino. Arrancaron con su insufrible tema "We got the hole world in our hands", sacada de un vinilo que grabó un grupo inglés junto con un puto equipo de fútbol (de ahí el tono mongoloide de las voces), lo que a su vez era un destrozo de una canción tradicional gospel.
El tono de la canción era de un aborregante que daba miedo, sobre todo viniendo de un banco. Perdonadme, pero los mensajes de tranquilidad y buen rollo de parte de un banco me ponen los pelos de punta. El título de la canción tampoco me parece lo más apropiado para vender un banco.
Ahora continúa con su campaña "Ya lo sabía", confirmándose como una de las entidades más gilipollas del entorno comercial global. Son anuncios de corte humillante que apelan al amor propio cancelando todas las cuentas que se tengan allí.

-el de la Mutua Madrileña: Te levantas un día de buen rollo, reconciliado con todo, amando al prójimo y con ganas de salir y ver mundo, y de repente te sale el gordo este de los cojones, larga eso de Sooooy! con su mierda de voz engolada de opereta, y se queda con una sonrisa tonta como si acabara de obrar un prodigio. Y te ha jodido el día, en serio, ya eres todo odio hasta que te vas a dormir. No hay derecho. Una vez superas eso ya te da igual todo, los sectarios fanáticos que cantan con fervor rockero el mierdoso mantra de adhesión a la compañia, la familia vonosa que invoca la misma ponzoña para que interceda ante las adversidades de la carretera... joder, es que estamos hablando de una puta COMPAÑÍA DE SEGUROS... ¿nadie se dio cuenta de lo siniestro que suena eso de "Soy de la Mutua"?

En fin, me dejo muchos en el tintero, y de seguro es un tema actualizable y continuable. Y, a todo esto, ¿cuales creéis que me he dejado? ¿algún comentario sobre lo dicho?